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Daddy issues

Hoy es el día del padre. El día en el que celebramos al que según Freud se supone que es el primer amor de tu vida, o tu primer gran enemigo.


En mi caso, fue ambas. Durante mi niñez, mi padre fue mi cómplice, mi dealer de dulces a escondidas de mi mamá, el que me defendía de que ella me quería meter a bañar cuando yo quería seguir jugando en la tierra. Me gustaba ir los domingos con él a hacer el súper e ir al palacio a ver a los viejitos bailar. Hasta me atrevería a decir que era mi favorito en ese entonces.


Después, llegó la pubertad. Yo estaba creciendo, aprendiendo cosas nuevas, empezando a preocuparme por mi bienestar y mi apariencia. Creo que esto no le cayó muy bien a mi papá. Quizás pensó que sería su niñita para siempre.


Y así fue como nuestra relación pasó de ser arcoiris y unicornios a ser un infierno toda mi adolescencia.


Mi papá fue el primer tóxico en mi vida. Mi primer gaslighter. Mi primer "ay, ya vas a empezar". El que se burlaba cuando lloraba. Y claro, las agresiones verbales y físicas no faltaron.

Todo esto detonó una profunda depresión en mí. Mi papá era un monstruo, lo odiaba, y a veces deseaba que se muriera.


Mi papá como muchos otros de su generación no supo enfrentar sus propios demonios, así que él se convirtió en uno, no sólo en mi vida, sino en la de toda mi familia.


¿Qué sería de nuestra salud mental si las personas que nos lastiman le hicieran frente a sus problemas antes de proyectarlos en sus hijos? ¿Por qué es tan difícil deconstruir la cultura de que ir a terapia es de "locos" o "débiles", y de que los hombres no deben mostrar vulnerabilidad? Adjunto un meme muy relevante:


Volviendo a mi sob story...


No queda más que verle el lado positivo a esto. Le agradezco haberme enseñado la clase de persona que nunca quiero ser. Y sí, admito que a veces he actuado como él, y no ha sido hasta que es demasiado tarde que me he dado cuenta. Los demonios que el proyectó en mí a veces se quieren apoderar de mí, pero el pequeño niño asustado que vive dentro de mí ha desarrollado la fuerza para someterlos y no dejar que ganen.


Si hay otra cosa que agradecerle a estas pobres figuras paternas o maternas, es la resiliencia que nos hacen desarrollar. Creo que nuestro corazón se pone más fit con cada llorada, hasta que por fin alcanzamos a entender que estas personas nos hieren porque ellos están heridos, y déjamos de creernos sus insultos o nos armamos de valor para defendernos.


Claro que es válido alejarte de personas que acaban con tu salud mental. Y no, no eres débil por dejar que sus palabras o abusos te afecten. Eres un ser humano con emociones válidas y razonables, que merece respeto y puede irse de donde no se lo den.


Esto es para los papás que no ven más allá de sí mismos, y que nos dejan cicatrices donde deberían haber habido abrazos.


Feliz día del padre no tan padre.

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